KABUL.- El embajador de Estados Unidos en Kabul, Ryan Crocker (foto), restó ayer importancia al ataque talibán a la delegación norteamericana en Afganistán, que dejó 24 muertos tras casi un día entero de combates callejeros. "No fue gran cosa. Fue media docena de granadas", sostuvo, y consideró el atentado de una "molestia" y como "signo de debilidad" de los insurgentes.

El asalto al barrio diplomático de la capital afgana alcanzó también la sede de las fuerzas de la OTAN. Hombres armados con chalecos explosivos se atrincheraron en ese edificio en construcción, desde donde dispararon con cohetes y armas largas. Entre los muertos hay tres niños y nueve terroristas.

En tanto, en Irak hubo ayer una treintena de muertos en dos atentados explosivos en distintas localidades del interior del país, con más de 60 heridos en total. Los atentados tuvieron lugar con coches bomba en Anbar y en Shomally, dirigidos contra un restaurante donde había efectivos del Ejército y un convoy militar; mientras que en Bagdad los rebeldes ultimaron a dos policías iraquíes. (DPA-Télam)